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Baile Monetario
La unión monetaria europea conlleva la integración de sus mercados financieros y especialmente de sus mercados monetarios. La ejecución de la política monetaria única requiere que las entidades participantes en el mercado monetario puedan intercambiar sus reservas líquidas independientemente de su localización concreta en el área del euro. En tal sentido, la pista del baile monetario europeo solo es una y se ha convertido en un salón espacioso y luminoso que reclama a sus danzantes.
Las operaciones en los mercados monetarios se danzan con toda clase de ritmos y bailes. Lo que en el salón se intercambia es dinero, que se presta entre los participantes. Cuando los préstamos tienen mera garantía personal, en la danza baila suelto el dinero, al igual que la mujer baila sola la danza del vientre, aunque lógicamente en tal caso, al salón de baile no se deja entrar a cualquiera, porque es mucha la provocación y conviene que los asistentes sean de confianza.
Sin embargo, los mercados monetarios conllevan sobretodo baile de parejas. Se presta el dinero pero siempre que se ofrezca a cambio una garantía concreta. El dinero inicia el vals, pero baila con su pareja, a la que llaman colateral y que no es más que el activo de garantía que asegura el cobro de la deuda en caso de impago del préstamo. Cuando el préstamo lo dan los bancos centrales, la pareja es obligada. No hay préstamo si no hay activo de garantía. El pasodoble, el bolero o el chachachá con el banco central se baila agarrado al colateral.
En la pista de baile ha de haber dinero, la danzarina sugerente de ardientes caderas, pero también ha de haber colaterales, bailarines que armoniosamente acompañen los sensuales movimientos de la dama. Olivia Newton-John necesita su John Travolta.
Para el baile monetario se necesitan colaterales. Sea salsa, bachata, mambo, rumba, mazurca, cumbia o claqué, debe haber títulos solventes, privados o públicos, que hagan de colaterales. El nuevo orden monetario europeo integrado permite el uso de activos de garantía de acuerdo a dos listas de bailarines cuando se opera con un banco central. La lista 1, donde los bailarines son profesionales reconocidos en toda la unión y la lista 2, donde los bailarines colaterales son elegidos por el banco central de cada país en función de las peculiaridades del sistema financiero local.
En algunos países la danza monetaria se hace mediante operaciones temporales con pacto de recompra, los llamados repos tradicionales o anglosajones, y en tal baile es fácil, como en el twist, cambiar de pareja si cambian las circustancias, lo que dota al sistema de flexibilidad. En otros, por contra, el baile es un tango argentino donde los danzantes permanecen unidos, mejilla con mejilla, en una operación simultánea, donde se compra en firme el colateral y se hace una venta posterior a precio prefijado, sin que quepa la flexibilidad de sustitución del colateral. En otros casos el baile es grupal y la sardana, la muñeira o la polca se orquestan mediante la pignoración de los activos de garantía en un fondo común por el conjunto de los préstamos concedidos, lo que permite gran flexibilidad en la sustitución de los danzantes, porque no importa el individuo sino el grupo.
El rock and roll monetario español adolece de insuficientes bailarines colaterales, porque la canalización del ahorro hacia la inversión se ha realizado fundamentalmente a través de la intermediación bancaria y el mercado de renta fija privada apenas se ha desarrollado. La integración monetaria exige un desarrollo adecuado de colaterales en España, para que la pista de baile, cuande suenen los compases del chotis, la bossanova, el madison, el merengue o la salsa, se llene de danzantes. Aunque sea cantando bajo la lluvia, Cyd Charisse necesita su Gene Kelly.
Enrique Ibañes, en fecha anterior a octubre de 2002, a título personal.
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