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Blue Chips Se llama así a los valores más importantes de las bolsas, los de mayor capitalización y liquidez. La razón de tan curioso nombre parece deberse a que en los casinos americanos son las fichas azules las que tienen un valor monetario mayor, por lo que los grandes valores serían las fichas azules del "casino bursátil". No es el único ejemplo de denominación pintoresca. Todavía hoy a veces se llama "matildes" a las Telefónicas. A mediados de los setenta se hizo la primera gran OPV colocando acciones de Telefónica. La campaña publicitaria en televisión se basó en un anuncio donde José Luis López Vázquez hablaba por teléfono con una tal Matilde para convencerla de las bondades de acudir a la oferta. Luego vino la gran crisis de la segunda mitad de los setenta, quizá la más dura de la bolsa española desde su creación, y a la astuta colocación previa a la crisis que dejó atrapados a una multitud de pequeños inversores se la llamó el "matildazo" y a las Telefónicas las "matildes".
Los blue chips indiscutibles de la bolsa española son los indicados más abajo en la reseña de Antonio Espín: Telefónica, Endesa, BBV, Santander, Repsol e Iberdrola. En conjunto suponen más del 60% del Ibex. Por eso, a veces se les llama, de forma más rigurosa, "valores directores" pues su evolución dirige la del índice. A veces se consideran en la misma categoría a Argentaria y BCH. No tanto a Gas Natural, aunque su capitalización sea también alta, probablemente por razones de liquidez.
Invertir en un blue chip supone una garantía de liquidez para salirse del valor, algo que cualquier inversor avezado sabe que es de capital importancia. En Bolsa es casi siempre muy fácil entrar, pero salir puede ser muy complicado si el valor es poco líquido. Muchos especuladores, sobre todo de muy corto plazo en donde se buscan pequeñas diferencias en el intradía o en unos pocos días, se centran exclusivamente en estos valores y en la operativa con futuros, sabiendo que a la hora de cerrar la posición la mayoría de las veces les va a resultar fácil encontrar contrapartida en los precios fijados como consecución de objetivos y también como stoploss (límite de pérdida si la operación se demuestra errónea). Además los grandes valores tienen un mercado de crédito organizado y líquido, lo que permite operar a la baja vendiendo a crédito.
Tradicionalmente, los blue chips han tenido fama de valores "sosos", muy seguros y poco volátiles aunque no demasiado rentables, y por ello destinados a inversores conservadores. La evolución de los mercados en los últimos años ha incrementado mucho la volatilidad, y es hoy es fácil que un valor de primera fila oscile más de un 3% en una sesión, creando oportunidades de trading facilitadas a la vez por la comentada liquidez (a la que no son ajenos los "cuidadores" a los que hemos aludido en otras ocasiones). Sin haber perdido sus cualidades de solvencia, que los siguen haciendo adecuados para inversiones a largo plazo, se han vuelto también atractivos en el corto.
Texto obtenido del publicado por Enrique Gallego en su "Sentimiento de Mercado" en http://www.ctv.es/USERS/quicon/., con su autorización. Agradezco su gentileza.
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