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  Bolsa. Glosario de Términos. Chicharro

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Los "chicharros" son valores de baja capitalización y con una situación económica difícil. Esta definición admite interpretaciones en lo concreto, por lo que un valor será calificado de "chicharro" o no, según el criterio del que lo estudie. En todo caso, valores como Fosforera o Eppic no admiten ninguna duda sobre su adscripción al "gremio".

La baja capitalización suele conllevar una liquidez escasa, lo que puede convertir al valor en una verdadera trampa para el especulador. Podemos trazar una estrategia perfecta de entrar en tal precio, con un stop prudente de por ejemplo el 3%, y encontrarnos con la "desaparición" del dinero cuando se alcanza el nivel del stop. En ese momento, la salida "como sea" puede suponer pérdidas mucho más importantes de las planificadas.

En un chicharro los sistemas de análisis ofrecen una fiabilidad muy relativa. El análisis fundamental sólo constatará la horrible situación que, caso de persistir, llevará a la liquidación y la "fe" de los gestores en que no esto no ocurrirá. El análisis técnico puede mostrarnos un gráfico "de libro" en el más literal sentido de la palabra: ha sido "fabricado" por los responsables de la empresa o por algún astuto especulador que pretende tender una celada con un libro de análisis técnico y unos cuantos millones.

Hay tres sistemas para invertir en chicharros:

El primero es invertir en función del ciclo económico general diversificando en muchos valores para diluir el riesgo, real, de quiebra de alguno de ellos. El momento de hacerlo es cuando comienza un ciclo económico alcista que aumenta las posibilidades de "rescatar" a las empresas en situación comprometida. Algunas lo conseguirán, otorgando espectaculares plusvalías a sus accionistas (un ejemplo sería Nicolás Correa) y otras quebrarán definitivamente (Papelera Española). La esperanza es que las ganancias en las empresas viables compensen con creces las pérdidas en las quebradas. Esto suele suceder en un ciclo económico alcista. Lo malo es que al lado de las empresas buenas y malas quedan otras en el "limbo" de la indefinición, dando vueltas dentro de un rango más o menos amplio, mientras los valores "conservadores" ofrecen importantes revalorizaciones y un flujo regular de dividendos. Por supuesto, se puede operar dentro de este rango, pero esto es muy arriesgado por la falta de liquidez y se sale del espíritu de este planteamiento que es más largoplacista.

El segundo es ser un "enterado" (insider) que posea información privilegiada "de verdad", no los rumores que corren por el parquet. Es ilegal, al menos en teoría.

El tercero convertirse en un "especialista" en este tipo de valores capaz de detectar procesos de acumulación por parte de "enterados", partiendo de la información pública (movimientos de precios y volúmenes, sociedades que operan con el valor). O bien dedicarse a tender las aludidas celadas, sabiendo que el riesgo de que quedar atrapado en el propio cepo es altísimo.

Quien no encaje en ninguna de las categorías debería olvidarse de estos valores.

Texto obtenido del publicado por Enrique Gallego en su "Sentimiento de Mercado" en http://www.ctv.es/USERS/quicon/., con su autorización. Agradezco su gentileza. 


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