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Invertir
con el ciclo
El
conocimiento de las pautas del mundo económico se ha extendido y los gestores
gubernamentales, como los banqueros centrales, han aprendido a manejarse en esas aguas,
atenuando los ciclos. La suerte, habilidad o magia de Greenspan le ha permitido con un
simple arqueo de cejas modular el ritmo económico americano y salvarlo de situaciones
incendiarias como la de 1997.
Pero aun
con esa modulación los ciclos económicos se mantienen vigentes. Los inversores han de
ser conscientes de ello y la conducta habilidosa de quien desee mantenerse a flote y
obtener ganancias en su provecho debe ser tenerlos en cuenta.
En
los momentos en que la inflación es relativamente alta y se empiezan a deteriorar los
beneficios empresariales es cuando asoman los primeros albores de la recesión y la
actividad económica tiende a disminuir paulatinamente. Es entonces cuando los mercados de
valores, como los mercados de materias primas, presentan una tendencia bajista mientras
que los mercados de renta fija mantienen tendencia alcista. El inversor hará bien
entonces, en consonancia con su peculiar perfil particular, más conservador o más capaz
de asumir riesgos, en destinar una parte importante de su cartera a la renta fija a largo
plazo o conservarla en liquidez, exponiéndose poco a invertir en Bolsa o en renta fija de
medio plazo.
Cuando
la recesión se ha profundizado y los banqueros centrales ya no insisten en bajar los
tipos de interés, vislumbrándose que la relajación monetaria termina, la bolsa estará
anticipando la salida de la recesión y será alcista, mientras que los precios de las
materias primas continuaran su caída. El inversor debe acentuar entonces la proporción
de valores de renta variable en su cartera y reducir sus posiciones de liquidez.
A
punto de terminar la recesión tanto la bolsa, como los bonos o las materias primas
tendrán una clara tendencia alcista. Las empresas empezarán a consolidar sus beneficios
y la recuperación de la actividad económica apuntará tímidamente. Es el momento de
poner la carne en el asador de la bolsa y reducir al mínimo la liquidez.
Cuando
la recuperación económica sea notoria la bolsa y los mercados de materias primas
estarán en plena fase alcista. Por contra, los mercados de renta fija expresaran su
fatiga con unos primeros síntomas bajistas. El inversor debe entonces mantener sus
posiciones en la renta variable para aprovechar la alegría bursátil continuada.
Tras
la recuperación económica vendrá la expansión asomando las tensiones inflacionistas.
La bolsa y los mercados de renta fija tendrán precios a la baja mientras los mercados de
materias primas continuarán su alza. Es el momento de iniciar la retirada de la
inversión en bolsa e incrementar la inversión en renta fija a corto plazo o de aumentar
las posiciones de liquidez.
La
tensión inflacionista irá en aumento y el recalentamiento dará lugar a posturas
restrictivas de la política monetaria. Los mercados presentaran clara tendencia bajista y
el inversor avispado buscara su refugio en la liquidez a la espera de mejores tiempos.
Si
no pueden evitarse los ciclos los inversores si pueden, al menos, conociendo su curso,
adaptarse a ellos recomponiendo sus carteras. ¡Les va en ello su fortuna!
Enrique Ibañes, en fecha anterior a octubre de 2002, a título personal.
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