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Manual de Instrucciones para conservar Imperios 

En los tiempos que corren, caído el muro y despertada la vulnerabilidad norteamericana, el tradicional mundo bipolar ha desaparecido por completo y el unilateralismo mundial ha tomado carta de naturaleza, manifestando su carácter imperial sin reparos, de forma explícita.

 

Sin embargo, la conservación de imperios no es tarea fácil y requiere ideas y líneas de acción claras. Desde mi modesta posición en los arrabales periféricos, he elaborado este decálogo de instrucciones de uso para facilitar la tarea, siempre compleja, de llevar adelante un imperio, que espero suficientemente ilustrativo.

 

1.             Ten más cañones que nadie. Mantén siempre más poder militar que el que puedan tener juntos tu segundo y tercer rival. Si eres el viejo Imperio británico, procura tener más naves que españoles y franceses juntos. Si eres el nuevo imperio, no tengas miedo en gastar más que rusos y europeos en guerra de las galaxias.

 

2.             Vigila dónde está el bollo. Procura controlar los recursos básicos y los puntos estratégicos. Estáte pendiente de dónde se encuentran el petróleo y las comunicaciones básicas. No te importe en ello el coste. Si es necesario, invade Panamá, ocupa Irak, conserva el Peñón, pero coloca tus peones siempre en los puntos vitales.

 

3.             Enseña los dientes. Procura que tus rivales te teman y deja bien clara y manifiesta la potencia de tus colmillos. Si eres Truman y Stalin te incomoda, no dudes en lanzar una bomba sobre terceros, sobre Hiroshima. Tu rival entenderá.

 

4.             Divide y vencerás. Nunca olvides esa máxima porque de ella obtendrás el máximo provecho. Alimenta la discordia entre tus rivales o enemigos.  Si eres Reagan, eterniza cuanto puedas la guerra entre Irak e Irán. Si dominas la India, alimenta las peleas entre indígenas.

 

5.             No dejes que nadie se te suba a las barbas. Por ínfimo que sea el ratón, servirá ante todos para aplicar la ejemplaridad. Si lo necesitas, ocupa Trinidad,  bombardea Trípoli, rescata las Malvinas, pero no dejes nunca margen ante los demás para la debilidad.

 

6.             Usa la palanca. Procura hacer coincidir el interés general con tu interés privado.  Si tu rival es totalitario, fomenta entre su pueblo la idea de la libertad. Si tu rival es la España colonial, lanza el slogan de “America para los americanos”. Fomenta instituciones, onus o similares,  en las que los demás participen pero, sin que se aprecie el cuidado,  resérvate su veto o control.

 

7.             Cárgate de razón. Encuentra una justificación de tus movimientos convincente para los demás. Si eres Bush y necesitas ocupar el patio trasero del rival, aprovéchate de algún acto notoriamente intolerable que excuse tus acciones.

 

8.             Sé magnánimo. No acapares el botín. También  tus socios, aliados, satélites, subalternos e incluso vencidos deben recibir algo. Es mejor aplicar un Plan Marshall que agarrotar con un Pacto de Versalles. Y no olvides aplicar el bien en pequeñas dosis, porque es mejor eso que entregarlo de golpe.

 

9.             Aplica “Pan y Circo” en tu foro. Evita problemas internos y aplica políticas de bienestar que faciliten la existencia de clases medias con rentas suficientes. Usa el pan, pero también el circo y prodíga lo último si es necesario desviar la atención. Si eres Bush y tienes un problema económico interno, procura encontrar un mono externo que distraiga al foro.

 

10.        Mira siempre al horizonte. No te fijes solo en el corto plazo. Atisba siempre futuros y potenciales rivales y adelántate a ellos. Piensa en chinos, piensa en Oriente y pon tus peones enfrente.


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