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Partes y partes
Cuando preguntan a un
profesor por la participación de sus alumnos en el aula, siempre dirá que la
mayor parte de las intervenciones las realiza un número muy reducido de
alumnos. Cuando, siguiendo las recomendaciones del informe Olivencia acerca de
la transparencia en la gestión de las empresas, se examina la participación de
los consejeros, independientes o no, en los consejos de administración, se
descubre que la mayor parte de ellos permanecen en silencio y sólo una pequeña
parte aporta algo a la marcha de la empresa.
Cuando se analizan los
riesgos que pueden afectar a la vida de una empresa, acaba resultando que sólo
una pequeña parte de esos posibles riesgos provocará la mayor parte del
impacto. Cuando los abogados matrimonialistas hablan de los pleitos por divorcio
indican que un numero muy reducido de causas provocan la mayor parte de las
rupturas. Cuando se hacen cuentas sobre las ventas, se descubre que sólo una
pequeña porción de los vendedores hace el grueso de las ventas.
Sólo una pequeña parte
de la biblioteca soluciona la mayor parte de las dudas. Como sólo una pequeña
parte del personal es el que origina la mayor parte de los conflictos y sólo
acaba fructificando una pequeña parte de las muchas semillas que genera el árbol.
¿Será una ley universal?
La mayor parte de la estructura interna del hierro de la torre Eiffel sólo es
aire y únicamente una pequeña parte de sus átomos le da su forma e imagen. La
mayor parte de las células de nuestro cuerpo está vacía y solo una pequeña
parte nos configura. No hay más que moverse por el mundo para ver que la mayor
parte de la riqueza está en manos de una pequeña parte de la población. Todo
ejecutivo dirá que, por desgracia, la mayor parte de su limitado tiempo lo
llenan las tareas menos importantes. Hasta los ladrones de casas dejan bien
patente la ley, porque solo una pequeña parte de lo mucho que revuelven les va
a satisfacer.
Era francés, de alma
italiana y vivía en Suiza. Se llamaba Vilfredo Frederigo Samaso y se hizo polémico
y famoso, aunque la historia le condenó a ser llamado por su nombre más
aristocrático: Pareto. Y fue precisamente el Marqués de Pareto el que sacó a relucir tan general ley
cuando se dio cuenta de que el 80% de la riqueza estaba en manos del 20% de la
población. Desde entonces sabemos que sólo el 20% de las causas provocan el
80% de los problemas, desde
entonces saben los restaurantes que el 20% de los ingredientes son el 80% del
coste de sus cocinas, como sabemos que en los almacenes sólo una pequeña parte
de los inventarios van a concentrar la mayor parte del valor del almacén.
Gracias a Pareto sabemos
que la mayor parte de los diputados de cualquier Congreso nunca dirá nada
importante, porque sólo una pequeña parte concentrará todas las
intervenciones interesantes o comprendemos que Celera Genomics avanzara con
rapidez en la descripción de nuestro mapa genético bajo la presunción de que
solo una pequeña parte de nuestras cadenas de ADN
contiene la mayor parte de nuestro genoma.
Tras Pareto no hay más remedio que concluir que cuando todo es importante, nada es importante. Tras él debemos saber que los elementos críticos de cualquier sistema son siempre una minoría. El arte de elegir, la habilidad para gestionar, la esencia de una estrategia es determinar qué es lo importante, establecer prioridades y dedicar el esfuerzo hacia la pequeña parte que explica la mayor parte.
Enrique Ibañes, en fecha anterior a octubre de 2002, a título personal.
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